Participan el enlace de sus hijos

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Hace años, con motivo de mi cercano matrimonio, acudí a una tienda especializada en artículos de boda para encargar invitaciones de diseño moderno. Tras mostrar al dependiente un boceto con el texto que debía figurar en ellas, este me dijo: ¿Participan el enlace de sus hijos? Querrá usted decir «participan en el enlace de sus hijos»…

La proposición que tanto extrañó a mi interlocutor venía escrita bajo los nombres de mis padres y mis suegros, que estaban situados en las esquinas superiores del tarjetón. Una persona ajena a tales menesteres fácilmente habría podido reaccionar como ese señor, ya que hubiera relacionado el verbo «participar» con la primera acepción que de él presenta el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, a saber: «Dicho de una persona: Tomar parte en algo».

Sin embargo, si algo me extrañó fue que, dedicándose profesionalmente a la producción de invitaciones de matrimonio, desconociera otra de las acepciones de dicho verbo, concretamente la que le atribuye el significado de «dar parte, noticiar, comunicar». Y el que la fórmula elegida por un servidor posiblemente no esté a la orden del día no lo exime de responsabilidad. Esto no es más que un ejemplo de cómo la falta de dominio lingüístico puede dejar a un profesional en evidencia ante sus ocasionales clientes, sembrando en ellos la permanente duda acerca de su competencia o valía.

 

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