Números

El artículo de hoy versará sobre los números, ya que no todo el mundo sabe desenvolverse adecuadamente con ellos.

La representación escrita de los números cardinales sigue la siguiente regla: hasta el treinta, todos se escriben con una sola palabra (1: uno, un [apocopado]; 14: catorce; 16: dieciséis; 23: veintitrés; 29: veintinueve…); sin embargo, a partir del treinta, cada vez que haya que enlazar decenas con unidades, centenas con decenas, millares con centenas, y así sucesivamente, se separarán en dos o más palabras (37: treinta y siete; 53: cincuenta y tres; 141: ciento cuarenta y uno, ciento cuarenta y un [apocopado]; 521: quinientos veintiuno, quinientos veintiún [apocopado]; 1239: mil doscientos treinta y nueve; 4 273 982: cuatro millones doscientos setenta y tres mil novecientos ochenta y dos…).

Los cardinales apocopados solo podrán emplearse en relación con sustantivos (cincuenta y un soldados). Por ello, será incorrecto decir que el precio de la angula aumentó en un treinta y un por ciento.

En cuanto a su representación numérica, solo en los números de cinco o más cifras deberán ser separados por un espacio en blanco –¡no por un punto!– los millares de las centenas, los millones de las centenas de millar, y así sucesivamente (10 001, 124 623, 5 991 440, 5243 755 800, 73 555 225 403…).

Hay que tener en cuenta que, según las nuevas normas lingüísticas, entre la representación numérica de un número y una palabra no deberá acentuarse la conjunción disyuntiva o (p. ej.: Había 25 o más manifestantes a las puertas de su casa), aunque sigue recomendándose hacerlo cuando va entre dos representaciones numéricas (Tardaron 5 ó 6 meses en terminar la obra).

En relación con los números ordinales –que, a diferencia de los cardinales, presentan variación de género y número–, la regla es la siguiente: hasta el treinta, se representarán con una palabra o, a partir del once, facultativamente con dos palabras (1.º, 1.ª: primero/a; 11.º, 11.ª: undécimo/a, decimoprimero/a, décimo primero, décima primera, decimoprimer [apocopado] y décimo primer [apocopado]; 12.º, 12.ª: duodécimo/a, decimosegundo/a, décimo segundo y décima segunda; 18.º, 18.ª: decimoctavo/a, décimo octavo y décima octava; 23.º, 23.ª: vigesimotercero/a, vigesimotercer [apocopado], vigésimo tercero, vigésimo tercer [apocopado] y vigésima tercera); a partir del treinta, no obstante, deberán separarse siempre las decenas de las unidades, las centenas de las decenas, etc. (31.º, 31.ª: trigésimo primero, trigésima primera y trigésimo primer [apocopado]; 135.º, 135.ª: centésimo trigésimo quinto y centésima trigésima quinta).

Otros nombres de números ordinales simples son los siguientes: 40.º: cuadragésimo; 50.º: quincuagésimo; 60.º: sexagésimo; 70.º: septuagésimo; 80.º: octogésimo; 90.º: nonagésimo; 100.º: centésimo; 200.º: ducentésimo; 300.º: tricentésimo; 400.º: cuadringentésimo; 500.º: quingentésimo; 600.º: sexcentésimo; 700.º: septingentésimo; 800.º: octingentésimo; 900.º: noningentésimo; 1000.º: milésimo; 2000.º: dosmilésimo; 3000.º: tresmilésimo; 10 000.º: diezmilésimo; 100 000.º: cienmilésimo; 500 000.º: quinientosmilésimo; 1 000 000.º: millonésimo.

Obsérvese que en la representación numérica de un número ordinal deberá escribirse un punto entre el número y la letra volada. Además, hemos de llamar la atención sobre el error cada vez más extendido de utilizar como ordinales formas propias de numerales fraccionarios o partitivos (Mañana comienza la onceava edición del certamen).

Es frecuente sustituir en el habla los ordinales por cardinales, especialmente cuando el número que se expresa es considerablemente alto. Así, a nadie extraña oír que María vive en el piso catorce o que Luis ha leído hasta la página cuatrocientos del libro que le dejé (en esta ocasión escribimos cuatrocientos en masculino, por ser un sustantivo, aunque, por ser asimismo un cardinal con valor ordinal, también podría concordar con el género del sustantivo femenino que le precede, siendo esta última la opción menos frecuente; pero habitualmente los números suelen cumplir la función de adjetivos y, en ese caso, han de adaptarse siempre al género del sustantivo al que acompañan [Luisa tiene cuatrocientas libras en el banco]). Del mismo modo, resulta de lo más normal decir que hoy celebramos nuestro treinta y cinco aniversario.

En cuanto a los números romanos que acompañan a los nombres de reyes, emperadores o papas, se pronunciarán como ordinales hasta el diez (X) –que podrá leerse también como cardinal– y como cardinales a partir de este. Por otra parte, los siglos se pronunciarán como cardinales, pudiéndose leerse como ordinales del uno (I) al diez (X).

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