Las mil y una noches (anónimo)

Es esta una recopilación de cuentos árabes populares de orígenes y tiempos muy diversos. En ella se entremezclan relatos picarescos, fantásticos, de caballería, etc. Shahrazad, hija de un ministro del rey Shahriyar (que habría gobernado antiguamente en varias islas de la China y la India), con el fin de salvar su vida, relata durante mil y una noches las referidas historias al propio monarca.

Este rey, alertado por su hermano, descubrió tiempo atrás que su esposa le había estado siendo infiel, por lo que decidió cortarle el cuello y adoptar una postura de venganza hacia las mujeres: cada noche yacía con una y, después de arrebatarle la virginidad, la mataba. Esto hizo que todas las doncellas de su reino huyeran despavoridas, por lo que pidió a su ministro que le localizara una muchacha. Ante la desesperación de este por no encontrar ninguna, su hija mayor se ofreció voluntaria para casarse con el rey.

Así, con la intención de ganar tiempo antes de que el monarca ordenara su ejecución, Shahrazad le va relatando todos los cuentos de su repertorio a lo largo de las noches hasta despuntar el alba. Estas historias nos acercan a una mentalidad muy diferente de la occidental, en la que la mujer está en un plano de inferioridad con respecto al hombre (especialmente indicativas al respecto son las palabras del letrado que discute con la predicadora del cuento Debate sobre las excelencias de los dos sexos) y Alá es ensalzado reiteradamente por casi todos sus protagonistas (no faltan citas del Corán y el Antiguo Testamento, amén de manifestaciones de devoción como rezos, abluciones, etc.).

Pero, si hay algo que predomina en estos cuentos, es, sin duda, su fantasía, que se desborda en relatos como la Historia de los sabios dueños del pavo real, la trompeta y el caballo o la más conocida Historia de Simbad.

De buscarle un pero, señalaría que es excesivo el protagonismo de los monarcas (hubiera sido más deseable una mayor variedad, desde mi punto de vista), pero de sus múltiples historias podemos hacernos a la idea de hasta qué punto llegaban su arbitrariedad y sus caprichos, quedando patente lo poco que vale una vida humana si el rey está de mal humor o no se le complace suficientemente.

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