La RAE y el término «gitano»

La Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad ha sido noticia en las últimas semanas por haber reclamado a la Real Academia Española de la Lengua (RAE) que suprima de la nueva edición de su diccionario la definición de «gitano» en su acepción de «trapacero», o, lo que es lo mismo, quien, «con astucia, falsedades y mentiras, procura engañar a alguien en un asunto».

Según esta asociación, el referido término, al igual que «gitanada» y «gitanear», es «obsoleto y peyorativo», y «no hace más que alimentar una serie de prejuicios y estereotipos que ya existen» sobre su pueblo. Por eso, solicita que sean retirados; una petición que ya transmitió el defensor del pueblo a esta institución el pasado mes de febrero, aduciendo que estas acepciones imputaban «a un colectivo de personas, por el mero hecho de su pertenencia al mismo, una conducta negativa, en concreto de engaño».

La respuesta de la RAE no se ha hecho esperar. Por un lado, ha defendido que su tarea es la de hacerse eco del uso popular de las palabras, las cuales no inventa; y, por otro, se ha comprometido a señalar, en una próxima edición, estos términos con las marcas adecuadas para indicar al lector que son peyorativos, si bien no va a suprimirlos.

En un comunicado, la Real Academia ha manifestado su «máximo respeto y consideración hacia la comunidad gitana y todos y cada uno de sus miembros», pero también ha añadido que «no puede declinar su compromiso, mantenido desde hace tres siglos, de ofrecer al conjunto de nuestra comunidad lingüística el repertorio más fiel que sea posible de las palabras que los hispanohablantes usan libre y espontáneamente en todas sus acepciones».

Finalmente, ante la negativa de la RAE de modificar la acepción polémica de «gitano», la Confederación de la Asamblea Nacional del Pueblo Gitano ha anunciado que interpondrá una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Vistas las posturas de las partes, ¿qué opina el lector? ¿Cree que la RAE debería limitarse en todo caso a reflejar los usos lingüísticos vigentes, o que debería, por el contrario, intervenir en el habla, creando unas palabras y eliminando otras que pudieran herir sensibilidades? Nuestra sociedad emplea expresiones racistas, cierto; pero ¿es la RAE parcialmente responsable? ¿Corresponde a esta institución concienciarnos de la necesidad de respetar y tolerar a todos los pueblos, o incumbe solo a los políticos abordar el problema?

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