La Metamorfosis (Franz Kafka)

Imagine que es un viajante de comercio ejemplar que, con su denodada entrega a su trabajo, mantiene a sus padres y a su hermana, con quienes convive. Suponga ahora que cierto día se despierta a la madrugadora hora de siempre, para asistir a trabajar, y descubre que ha adoptado la apariencia de un gigantesco bicho repulsivo, similar a una cucaracha, pero de dimensiones humanas.

Sus movimientos son torpes, y algo tan sencillo como incorporarse de la cama se convierte en toda una odisea, hasta el punto de invertir en ello tanto tiempo que ya no será posible llegar puntual al almacén que paga su sustento y el de los suyos.

A lo largo de los eternos minutos en que realiza tan infructuosos esfuerzos, percibe que la extraña metamorfosis de la que es objeto va siguiendo su curso, hasta el punto de que pierde la voz y ya no es capaz de seguir comunicándose con su madre, que venía instándole a darse prisa, ni con su jefe, que acababa de acudir en su búsqueda por incomparecencia en su puesto de trabajo pasados diez minutos de la hora de ingreso.

Cuando este y su familia descubren la crudeza de la realidad, se desencadena un caos formidable, que es solo el comienzo de una situación cada vez menos sostenible. Los días van pasando y usted observa que ya no lo ven como a un hijo o un hermano, sino como un horripilante residuo de lo que un día fue para ellos, de modo que, si lo mantienen vivo, pero en unas precarias condiciones, es porque conservan una exigua esperanza de que las circunstancias puedan invertirse; o, tal vez, porque el sentido del deber les exhorta a prolongar ese aparente absurdo.

La necesidad de vivir obliga a sus familiares a alquilar una habitación y poner en jaque su dignidad ante los nuevos inquilinos. Usted asiste a la humillación con la impotencia de quien no puede cambiar lo inapelable. Pero, más allá de este problema, desde el principio le embarga una soledad asfixiante que no tiene más remedio que asumir. Y, mientras la apatía lo reconcome, en las horas previas a su defunción escucha como su familia ya ha comenzado a valorar la posibilidad de deshacerse de usted, puesto que ha dejado de serle útil y su presencia únicamente la incomoda. ¿Le suena?

Gregorio es su nombre, y es el protagonista de la más conocida obra de Franz Kafka, de principios del siglo XX. Una obra que se presta a múltiples interpretaciones y que algunos se han aventurado incluso a calificar de autobiográfica.

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