El laísmo: claves para superarlo

 

El laísmo tiene su origen en la Castilla medieval

El laísmo tiene su origen en la Castilla medieval

 

El Diccionario panhispánico de dudas (DPD) define el laísmo como «el uso impropio de ‘la(s)’ en función de complemento indirecto femenino, en lugar de ‘le(s)’, que es la forma a la que corresponde etimológicamente ejercer esa función». Así, son expresiones laístas las siguientes: «Dala un beso», «Las regalé un vestido», «Echadlas un cable» o «La pedí que viniera».

Evitar el malsonante laísmo es tan sencillo como aprenderse una simplísima regla y practicar con ella hasta adquirir el hábito de su empleo correcto: se usará siempre el pronombre «le», ya nos refiramos a un hombre, una mujer, un animal o un objeto masculino o femenino, cuando el verbo empleado sea transitivo, es decir, lleve o sea susceptible de llevar complemento directo.

Por ello, en los ejemplos siguientes, es preceptivo el uso del pronombre «le», aunque en todos ellos la acción recaiga sobre una mujer: «Le dije [a ella] que se fuera» (me puedo preguntar: ¿Qué le dije?), «Dale este libro [a tu madre]» (¿Qué le vas a dar?), «Le pegó [a su compañera] un bofetón» (¿Qué le pegó?), «Le leí un cuento [a mi hija]» (¿Qué le leí?).

Se usará, sin embargo, el pronombre que corresponda (lo, la) cuando la función de este sea de complemento directo: «La busqué toda la noche», «La observé fijamente», «Lo metí en el cajón»… Se acepta, asimismo, el pronombre «le» como complemento directo siempre que vaya referido a una persona de sexo masculino y solo en singular: «Le saludaron al llegar», «Le seguí por toda la ciudad» (en plural se emplearía el pronombre «los»: «los saludaron» y «los seguí»); pero nunca podrá ir referido a sustantivos femeninos («Aseguró a su madre que, por esa vez, no iba a obedecerle»), animales («Se perdió su gato y no pudieron encontrarle»), cosas («Cogí tu reloj y le guardé en el cajón») o con complemento directo neutro («Fue todo un desprecio, pero no le tuvieron en cuenta»). En estos últimos ejemplos estaríamos incurriendo en leísmo; pero este será objeto de otra lección.

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