«Detrás de mí», no «detrás mío»

Es extraordinariamente frecuente que, para indicar la posición de algo o alguien, se sustituya la correspondiente locución preposicional («delante de», «detrás de», «encima de», «debajo de», «cerca de», «enfrente de»…) por el uso de posesivos detrás del adverbio de lugar («delante mío», «detrás tuyo», «encima vuestro», «debajo suyo», «cerca nuestro», «enfrente mío», etc.); un empleo que, dicho sea de paso, a menudo es muy desatinado: en los ejemplos anteriores debería haberse dicho «delante de mí», «detrás de ti», «encima de vosotros», «debajo de ellas», «cerca de nosotros», «enfrente de mí»…

Ese pretendido giro al que hemos aludido solo será admisible cuando el posesivo siga a un sustantivo, pero en ningún caso a un adverbio de lugar. Para disipar dudas, podemos valernos de un truco tan sencillo como este: intentemos anteponer «A mi…» a la palabra que designa posición. Si la frase resultante nos suena bien (tiene sentido), sí será posible que dicha palabra (que será un sustantivo) preceda a un posesivo, como alternativa a la locución preposicional; si no es así, olvidémonos de inmediato. He aquí algunos ejemplos:

A mi delante: no suena bien; por tanto, nunca podremos decir «delante mío», sino «delante de mí».

A mi lado: suena bien; en tal caso, sí será posible decir «al lado mío» (o nuestro, o vuestro, o suyo).

A mi encima: esta daña nuestros oídos, así que no podremos decir «encima mío», sino «encima de mí».

A mi alrededor: es correcto, ¿verdad? Pues también estará permitido decir «alrededor mío» (o nuestro, o vuestro, o suyo. En este caso, el adverbio «alrededor» está compuesto por la contracción «al» y el sustantivo «rededor», que significa «contorno»; por eso está justificado el uso del posesivo).

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