Dequeísmo

Define la Real Academia Española de la Lengua (RAE) el dequeísmo como el «empleo indebido de “de que” cuando el régimen verbal no lo admite». Incurrimos en dequeísmo en estos casos:

 

1. º) Cuando anteponemos la preposición «de» a una oración subordinada sustantiva de sujeto:

No esperes de que tu prima venga mañana a disculparse.

Es probable de que vayamos a comer el martes a ese restaurante.

Me satisface de que se hayan tomado tan en serio la misión encomendada.

En los ejemplos anteriores sobra el «de». Pero esta regla tiene una excepción, y es la de algunos verbos pronominales, que exigen el uso de la citada preposición. Así, si empleamos el verbo «alegrarse», no podremos prescindir de ella de ningún modo:

Se alegró de que los capitanes del equipo lo mencionaran en su discurso de agradecimiento.

 

2. º) Cuando utilizamos la preposición «de» antes de una oración subordinada de complemento directo.

Con relación a este supuesto, son comunes las expresiones «pensar de que», «decir de que», «creer de que», «opinar de que», «considerar de que», «comentar de que» o «esperar de que», por citar solo algunas. Para evitar caer en este error, es recomendable detenerse y pensar si lo que sigue al verbo es un complemento directo, en cuyo caso habremos de evitar anteponer la preposición «de» a la conjunción «que». He aquí algunos ejemplos:

Temo de que vaya a cumplir su amenaza.

Pienso de que no tienes razón.

Opino de que deberías haber sido más transparente.

 

3. º) Cuando anteponemos «de» a una oración subordinada con funciones de atributo en oraciones copulativas con el verbo «ser»:

La idea es de que salgáis del escondite cuando pronuncie la palabra secreta.

Nuestro deseo es de que tu empresa financie este proyecto.

 

4. º) Cuando se añade la preposición «de» a locuciones conjuntivas que no la llevan (diciendo «a no ser de que» en vez de «a no ser que», «a medida de que» en vez de «a medida que», «toda vez de que» en vez de «toda vez que», etc.).

 

5. º) Cuando «de» precede a la conjunción «que» correspondiendo el uso de otra preposición:

Me fijé de que caminaba descalzo (en vez de «Me fijé en que caminaba descalzo»).

Insistió de que volviéramos pronto (en vez de «Insistió en que volviéramos pronto»).

 

Un pequeño truco que puede ayudarnos a no incurrir en dequeísmo consiste en formularnos una pregunta con el verbo que vamos a emplear. Si dicha pregunta debe ir encabezada por la preposición «de», esta será correcta en modo enunciativo:

¿De qué protesta? Protesta de que no se impliquen más en su trabajo.

¿De qué está convencido? Está convencido de que esa gente no es de fiar.

 

Tags:

También te puede interesar:

Antes de enviar un escrito, compruebe estos detalles

02/09/2016

Desde-hasta, de-a y entre-y

22/06/2015

«Punto final», no «punto y final»

04/04/2015